LLEGAMOS AL COLMO

Buenos días estimados hermanos/as, bendiciones en el nombre de Cristo.

Un estudio científico acerca del amor llegó a la conclusión de que la monogamia es antinatural. Imagino que para algunos pillos esto producirá un grito de victoria, sin embargo, para quienes abrazan principios morales tradicionales, y en especial, bíblicos, discreparán totalmente con semejante conclusión. La teoría se basa en la premisa que, “antes de ser sedentarios, la reproducción no se limitaba a una sola pareja, cuantas más parejas tuvieran las hembras tenían mayores posibilidades de tener hijos”.

Pues bien, ante todo, estas conclusiones están basadas asumiendo que la teoría de la evolución de las especies es correcta, tema que hoy está siendo fuertemente revisado y debatido. Por otro lado, se basa en el comportamiento de las bestias en el reino animal, asumiendo también que el hombre forma parte de dicho género. Se observan los patrones de conducta de los primates y se traslada la experiencia al campo de la sexualidad humana.

A mi juicio, estudiar los patrones humanos de conducta comparándolos con los de los animales es una de las falacias de la ciencia moderna. Por lo pronto, no se toma en cuenta que el Creador diseñó y ubicó a la naturaleza humana en un nivel superior y muy diferente a la de las bestias. El hombre posee un alma y espíritu que no encontramos en los animales. No solo eso, pero, por ser un ser racional, está sujeto a las responsabilidades morales que su Creador le ha impuesto. El hombre ha de comportarse en un plano superior al de las bestias porque se le asignó ese privilegio por creación. Justificar conductas bajas por comparación al resto de los seres vivos es rebajar el nivel del homosapiens al de un simple simio en el reino animal.

Para muchos, esto es excusa para levantar las manos al aire en protesta, con el fin de justificar patrones de conducta lujuriosos que nada tienen que ver con la reproducción, sino con un problema moral de conducta. La monogamia es natural, Dios nos creo para ser monógamos. Todo lo contrario, es antinatural y, basta con observar los daños que conllevan estas conductas libertinas. La Biblia nos dice estas palabras, “Por tanto, dejará al hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer (no sus mujeres), y serán una sola carne” Jamás se da la posibilidad de un permiso divino para practicar la pluralidad sexual en ninguna forma. Si hemos de definir el comportamiento de los hombres comparándolo con el de los animales, tenemos un serio problema, pues, ¿quién podrá reprender entonces el tomar la vida de otra persona, cosa común en el reino de las bestias? Dejémonos de cosas absurdas para justificar el pecado y prestemos atención al diseño divino y no las sugerencias de los guardapolvos blancos que se ensucian con sus mentiras, disfrazados de ciencia. No olvidemos que, al final del camino, tendremos todos que dar cuenta a Dios de nuestros actos. Considérelo.

El Pastor


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