PAREMOS CON LA EXAGERACION

Buenos días estimados hermanos/as, bendiciones en el nombre del Señor

Una palabra que ha ido cobrando un puesto central en nuestro vocabulario corriente es, “sensacionalismo”. Se trata de una tendencia en los medios de comunicación, de presentar las noticias en un tono alarmista y exagerado. Se resalta lo secundario en lugar de lo que es primario, con el propósito de atraer o captar la atención y producir el asombro o la indignación del público. No cabe duda que detrás de esta tendencia hay intereses económicos e ideológicos; después de todo, los medios de comunicación hoy, no viven para dar información simplemente, sino para hacer dinero. Por lo tanto, han de explotar las noticias a un grado que pueda producir los mayores réditos.

El problema con esto es que la gente no esta informada sino al revés, está desinformada. Y lo peor aun es que el público acepta como un hecho la información que se le presenta. Esto determina las discusiones, puntos de vista, propaganda y, aun genera grietas entre distintas posturas que se van incrementando hasta arrastrar a la gente a un fanatismo irracional de ideas. Hoy, la buena noticia es la mentira; la verdad no vende.

Lamentablemente, este tipo de tendencias a sensacionalizar, ha encontrado terreno fértil también en la iglesia cristiana. Se exageran los testimonios con historias que llegan a lo mitológico; la predicación se adorna con cuadros retóricos o visuales para captar la atención y despertar el deseo de querer adquirir más. Esto, lamentablemente, aleja a la gente de la narrativa bíblica para llevarlos a contemplar las exageraciones. En ese caso, hay un agregado que resulta peligroso, pues, ya no se trata más de lo que Dios comunica, sino de lo que el comunicador presenta con el fin de captar la atención. Para ellos, se admite como aceptable y aun recomendable, sensacionalizar los hechos descritos en una exposición. Una vez más, la mentira es presentada como buena noticia, o evangelio, en cuyo caso hablamos de un falso evangelio; la verdad, no vende.

Dios no necesitó sensacionalizar cuando nos dio su revelación. Jesús no fue un sensacionalista ni los apóstoles lo fueron. Y, sin embargo, el evangelio se propagó rápidamente. Pero, se trataba de la pura verdad, sin adornos o mentiras. La pureza de la predicación descansaba en la obra de Dios en el corazón de los oyentes y no, en captar la atención de dichos oyentes mediante la fantasía y la exageración. Hoy, las tendencias son parte de la vida del hombre, pero, cuando se trata de la verdad de Dios, hay una sola, y esta, no necesita de exageraciones baratas. Dejemos el sensacionalismo para los medios que se preocupan en hacer dinero en lugar de hablar lo que es cierto, y hablemos nosotros cristianos, la verdad con buen criterio. Dad a césar lo que es de césar, y a Dios lo que es de Dios. Considérelo.

El pastor


Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
No tags yet.
Follow Us
  • Black Facebook Icon
  • Black YouTube Icon

© 2014 / 15 IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA ~ TORONTO  /  ALL RIGHTS RESERVED

46 Denison Road East, Toronto, ON   M9N 1B7 

Tel. 416-963-9073       Pastor Edgardo Piesco

  • White YouTube Icon
  • White Facebook Icon