VALORES Y TOLERANCIA

Buenos días estimados amigos/as, bendiciones en el nombre de Cristo.

Leía un artículo sobre la necesidad de educar a los niños respecto de la necesidad de ser tolerantes. La educación de valores son un imperativo, nos dicen los nuevos patrones sociales propuestos. Ahora bien, hay dos cosas que debemos considerar en este discurso; por un lado ¿qué se entiende y quién define la palabra “tolerancia”? Y por otro lado ¿a qué se denomina “valores”? Si una persona no comparte las ideas de las actuales agendas sociales de integración, es atacado sin consideración alguna. Se destruyen vidas, profesiones, hogares, etc., en nombre de la defensa de la tolerancia, pero, dando rienda suelta a una intolerancia despiadada contra quién no comparta las ideas neoliberales de ciertos grupos sociales. En definitiva, la definición de la palabra “tolerancia”, es la que grupos de interés dicen que debe ser.

Por otro lado, se habla de inculcar “valores”, pero ¿qué valores? ¿qué se entiende por valores? Cosas que valen, son aquellas que incluyen la tolerancia y el respeto, incluso, de aquellos que piensan diferente. Lo que hoy llaman “valores” en realidad es todo lo contrario, es un intento por erradicar todos los valores y establecer una sociedad sin valores algunos. Pero, la pericia argumental que se usa es tan sínica como las agendas que se promueven.

La educación y la integración son necesarias, pero, no inculcando la agenda de una minoría, sino la del bien común, sin intentar influenciar en la vida de los niños a posturas caprichosas y privadas. Debemos preparar hombres y mujeres que puedan hacer una contribución positiva que beneficia a toda la sociedad y no solo a ciertos intereses. La palabra no en vano nos insta a “instruir al niño en sus caminos” porque, por lo general, “aunque fuere viejo no se apartará de él” Pero, si los caminos que se transitan están ausentes de valores reales y de una tolerancia genuina, entonces culminaremos en una sociedad destinada al fracaso. Para el pueblo de Dios, es un imperante inculcar valores y tolerancia, pero, de acuerdo al criterio que no deja el Señor. De lo contrario, nos hacemos cómplices de un programa de educación y orientación que beneficia a unos pocos en prejuicio de los muchos. Y eso no es ni tolerancia, ni la transmisión de valores. Valores torcidos, no son valores genuinos. La palabra de Dios nos ha sido dejada con el fin de contemplar valores que son íntegros y para beneficio mutuo. Eso sí funciona. Considérelo.

El Pastor


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