CORRUPCION

Buenos días queridos amigos/as, bendiciones en el nombre de Cristo

En estos días, la palabra corrupción ha ido ocupando un lugar importante en el vocabulario de la gente. Dentro de un enfoque social y legal, esta se define como la acción humana que transgrede las normas legales y los principios éticos. El fenómeno de la corrupción se creía al menos (quizás esto era una simple ilusión) que estaba contenida en ciertos foros, pero, hoy, se ha desbordado prácticamente en cada sector de la sociedad. Donde enfocamos la atención, allí encontremos corrupción. Esta modalidad pervierte la justicia, el derecho, la libertad, tanto de la persona como tal, como sus ideas. Fomentan el delito mediante sobornos, estafas, fraudes, en definitiva, la explotación de la mentira con el fin de extraer algún provecho que beneficie a quién ejercite la corrupción. ¿Qué sucede cuando una sociedad es corrupta prácticamente en cada sector que la conforma? Pues, dejando de lado una infinidad de argumentos, lo que promueve es una sociedad corrupta y punto. Y la corrupción sigue corrompiendo. Es muy difícil lograr el efecto opuesto. Tal es así que, como dice el clásico dicho, si hay una manzana podrida en un cajón, arruinará todo el cajón.

Se amplifica la corrupción en nuestros días porque la sociedad es corrupta. Y la sociedad es corrupta porque el hombre es corrupto. Esto ofende a muchos que se estiman a sí mismo como íntegros. Sin embargo, la Biblia nos pone en antecedente que no hay ninguna persona justa a los ojos de Dios. De tener dificultad de aceptar esto, le invito a leer Romanos 3, donde Pablo hace una denuncia contundente contra el carácter del hombre. La corrupción no se detiene por sí sola, al contrario, continúa y se expande. La única solución es que sea detenida y, el único que puede detenerla es la obra de Cristo en el corazón de cada individuo. La sociedad no cambia si el hombre no cambia. Un hombre corrupto asociándose a hombres corruptos formarán sociedades corruptas. Y ¡atención con esto! La iglesia actual está también corrompida por hombres corruptos; su doctrina, sus ritos, su comportamiento y testimonio, etc.

¿Hay alguna esperanza? Para este mundo, definitivamente ninguna. Solo la restauración que traerá Cristo en su retorno pondrá las cosas en orden. Si queremos escapar de la corrupción y sus efectos, la alternativa es una sola, el Señor Jesucristo. Si usted ignora este principio fundamental, tendrá que aprender a existir en un ambiente de corrupción que lo afectará a usted en un momento u otro. Oremos para que Dios restaure las cosas y, que los hombres se acerquen a Cristo para limpieza de nuestra humanidad corrupta. Considérelo.

El Pastor


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