HABLEMOS DE SALVACION

Buenos días estimados hermanos/as, bendiciones en el nombre de Cristo.

Permítame hacerle esta pregunta, ¿cuándo fue la última vez que compartió el evangelio con alguien? A veces he preguntado esto en congregaciones donde me ha tocado predicar y la respuesta de la audiencia ha sido desconcertante. Unas pocas manos se alzan para expresar que lo hacen, aunque, muy de vez en cuando. Sin embargo, los creyentes sí invierten una considerable cantidad de tiempo para compartir fotos de prendas de vestir, platos de comida, zapatos, vacaciones, películas, etc, a través de los actuales y masivos medio de comunicación social. Son excelentes promotores o testigos de productos o cosas que no tienen ninguna relevancia, en especial para la vida eterna; pero, cuando se trata del evangelio, unos pocos se atreven a identificarse como embajadores de Cristo.

El cristiano contemporáneo, no solo ha ido perdiendo el sentido de urgencia de compartir el mensaje, sino que, además, no lo considera una prioridad en su vida. Incluso desde los púlpitos se promueve la ambición de obtener un despunte en el ámbito financiero, o decretar una serie de beneficios que exponen el carácter egoísta de la cristiandad actual, en lugar de ser aquello por lo cual la iglesia ha sido dejada en este mundo, ser un testigo de la Salvación ofrecida en Cristo.

Hágase usted mismo en este instante la siguiente pregunta, ¿cuándo fue la última vez que compartió el evangelio con alguien? Tome un minuto de silencio y reflexione en ello. La boca del creyente se llena del amén al final de una oración, un mensaje o una alabanza, pero, comete el pecado del silencio al no decir amén al mandato de hacer discípulos de entre todas las naciones, yendo por todas partes hablando de la salvación.

Le propongo esto, ¿qué tal si, usted y yo, procuramos compartir más de Cristo? Usemos nuestros contactos en internet, por ejemplo, e intentemos hablarles de la salvación y veamos que sucede. Comparta predicaciones sanas, pensamientos cortos para la reflexión, haga preguntas, hable de Cristo. No tengamos ni miedo, ni reparo en compartir la fe, después de todo, se trata del destino eterno de las almas. ¿Me acompaña? Considérelo.

El Pastor


Featured Posts
Recent Posts