RAPIDOS PARA EL PLEITO

Buenos días estimados hermanos/as, bendiciones en el nombre de Cristo

Llama poderosamente la atención la cantidad de altercados que se ven en casi todos los medios públicos de comunicación, entre políticos, gente de la farándula, el mundo periodístico, en el ámbito religioso, etc. Da la impresión que la gente hoy ha adquirido el mal hábito de discutir prematuramente y defender argumentos que luego serán avergonzados. Es como si tuviésemos una urgencia de entrar en pleito, incluso la gente en la vía pública o mientras viajan en los medios de transporte, están listos para agarrarse por el cuello; se miran un poco mal y listo, se arma una trifulca. Lo peor de todo es que, en el ámbito de la diplomacia internacional, también se utilizan juicios y amenazas apresuradas y sin un momento de reflexión, dejando a la humanidad entera pendiente de un arranque de locura y ser hundidos en una conflagración mundial; ¿qué tal?, justamente lo que necesitaría este planeta ahora.

Parece mentira, pero, casi 3 mil años atrás, Salomón dijo estas palabras que bien nos harían hoy tomarlas en cuenta: “No te apresures en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado”.

Si la gente se tomara un tiempo para pensar lo que va a decir y cuáles son las cosas que lo motivan, a lo mejor cerraría un poco más la boca para escuchar, y de esa forma, entendernos los hombres un poco mejor. ¿Se imagina cuántas cosas podríamos resolver en lugar de estar en pleitos continuos? Así que, bajemos un cambio antes de entrar en pleito con otro y, consideremos las consecuencias después, no sea que tengamos que lamentar luego por no haber callado. Considérelo.

El Pastor


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