APROBADO

Buenos días estimados amigos/as, bendiciones de parte del Señor Jesucristo.

Leí un eslogan comercial promocionando un producto que terminaba con la palabra “Aprobado”. Con ello, supongo, se intenta despertar la confianza del posible comprador en el producto ofrecido. Esto me hizo pensar un poco en cuanto significado tiene esa palabra. Por ejemplo, cuando se nos devuelve el resultado de algún examen con el sello de, “aprobado”; o un puesto de trabajo que tanto estábamos anhelando. Cuando cumplimos con éxito el examen de manejo para adquirir la licencia de conducir o, algún proyecto que hemos presentado a las autoridades y, recibe la misma afirmación. Es una palabra corriente que nos hace sentir muy bien, nos produce un sentido de logro, una palabra que nos hace el día.

Ahora bien, cuando Dios nos pasa revista y considera nuestra conducta, nuestra fe, nuestra devoción, ¿nos estampa con el sello, “aprobado”? Quizás, al revisar la lista de actitudes que se nos pide ejercitar a través de Su Santa Palabra, hay varias casillas que son tildadas con un “no”, o una “cruz” y, el cómputo final no sale tan favorable. En ese caso, no nos sentimos tan satisfechos, ¿verdad?. Y es lógico, recibir una desaprobación nos recuerda que no hemos llegado a la meta, expone ciertas deficiencias. Pero, delante de Dios, ¿quién se puede presentar como “aprobado”? Al contrario, todos y cada uno de nosotros recibimos un mismo rótulo, “desaprobados”. ¿Cómo podemos cambiar la viñeta por una aprobación de nuestro Padre? Bueno, allí necesitamos la constante provisión de Dios para ello. El único aprobado por Dios es Su Hijo Jesucristo, y es por él que recibimos aprobación. Cuando aceptamos que somos incapaces por nosotros mismos de suplir todo lo que demanda Dios de un hombre perfecto, recurrimos a aquel que sí lo hizo, Cristo, y entonces, permitimos que el Padre nos adjudique los méritos de éste a nosotros. Entonces sí, Dios nos rotula con la carátula, “aprobado”. Así que, mi estimado amigo/a, no procure ganar méritos con Dios, es un imposible, descanse en los méritos de Cristo. ¿Cómo hacerlo? Aceptando Su salvación; y aquellos que ya lo han hecho, vivir en él constantemente. Saber que Dios nos da la aprobación en los méritos de Su Hijo, nos da un sentido de paz y seguridad que no se igualará con ningunos de nuestros logros personales en el mundo. ¿Ha sido usted aprobado? Considérelo.

El Pastor


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