QUERER Y DESEAR

Bienvenidos hermanos/as, bendiciones en el nombre de Cristo.

Ciertas palabras han tomado preeminencia en el presente en nuestro vocabulario dairio, entre ellas, “quiero” y, “deseo”. Expresan sentimientos fuertes, pero, el problema de estos sentimientos es que se tornan en demandas. El “quiero” y el, “deseo”, han llegado a considerarse como un derecho obligado de todos. Si quiero, debo tenerlo, y si deseo, debo satisfacerlo. Pero la realidad es que, no necesariamente debemos o podemos tener todo lo que queremos y deseamos. Es más, hay cosas que queremos y deseamos que no debemos querer ni desear; están prohibidas. Lamentablemente, la sociedad actual, jamás se conforma con un “no”.

Desafortunadamente, los creyentes se han ido acostumbrando también a esta modalidad y se trasluce en las oraciones. Cuando nos acercamos a Dios, lo hacemos con demandas y antojos. No se escucha a menudo decir “si Dios quiere o desea”, sino “yo quiero y/o deseo”. Sin embargo, muchas de las peticiones que se hacen a Dios, van seguidas de un rotundo “no”, por su parte.

El problema es que no estamos acostumbrados a aceptar un “no” y, por lo tanto, empujamos la voluntad divina a someterse a la nuestra; queremos moverla de un “no” a un “si”. Debemos aprender a decir “gracias” a Dios cuando nos dice “no”. Porque en ese “no”, nos está enseñando que, lo que “queremos” o “deseamos” no es lo mejor para nosotros y, no es lo que glorifica a Dios. Por lo tanto, ¿no le parece que es mejor “querer” y “desear” lo que Dios “quiere” y “desea” para nosotros y, para su gloria? Un juego de frases y palabras que nos pone a reflexionar. Considérelo.

El Pastor


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