UN DIOS DE VERDAD

Buenos días harmanos/as, bendiciones en el nombre de Cristo.

El Dr. Nuñez escribió esta frase, “…el error siempre tiene cabida para la verdad. Pero la verdad nunca tiene cabida para el error”. Es una declaración obvia y, sin embargo, grandemente ignorada. La idea de, “verdad” que se tiene al presente es un asunto de interpretaciones; lo que para uno puede ser cierto, para otro puede ser falso. En tal caso, se habla de una verdad relativa, por lo tanto, no existe la verdad, sino simplemente un concepto de adaptabilidad intelectual a diferentes maneras de entender la realidad de las cosas. Pero, si no existe la verdad, no sería posible hacer ningún tipo de afirmación. En tal caso, “la verdad es relativa”, sería un sin sentido, pues, la proposición se derrota a sí misma.

Lamentablemente, la iglesia ha sido afectada por esta tendencia a lo absurdo, dejando las doctrinas liberadas a la interpretación que cada uno quiere darles. Incluso, en lo concerniente a la conducta cristiana, está sujeta a la exégesis privada de cada uno. De allí que hoy no hay un consenso doctrinal, sino un mosaico de ideas polarizadas y extremas que, más alejan a los creyentes de la verdad y, a su vez, unos de otros. No hay dos verdades diferentes de alguna proposición bíblica determinada, solo hay intérpretes diferentes. Puede haber intérpretes que aciertan en comprender y aceptar la verdad propuesta, o aquel que mal interpreta, aunque, para sí mismo, su conclusión sea cierta. El erro nunca podrá ser “verdad”, siempre será un error. Cuando Pablo dijo a Timoteo que, “la iglesia es columna y baluarte de la verdad”, nos dejó con una responsabilidad enorme. Debemos ser defensores contra los ataques a ella. Sin embargo, la iglesia de hoy, en la mayoría de las congregaciones, predican la mentira, practican una mentira, experimentan mentiras, incluso se predica un falso evangelio, un falso Cristo, un falso Dios; falsos son los apóstoles, los profetas, los que hoy comercian y se enriquecen con las almas. Falsas las profesiones de fe, que buscan a Dios por rédito, los que profesan fe dentro de los templos y luego en la calle son más paganos que los incrédulos. Sin embargo, son éstos los que pretenden luego ser defensores de sus errores, proponiéndolos como la “verdad”.

Es tiempo de sentarnos a evaluar, si es que aceptamos la existencia de la verdad, que cosas son realmente verdaderas en nuestra profesión de fe, y no racionalizar nuestros errores hasta convencernos que son nuestra verdad. Pues, al apostar con esto, cometemos el mayor de los errores y, por ende, la pérdida de una realidad, la verdad que viene de un Dios de verdad. Cristianos, atención con esto. Considérelo.

El Pastor


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