SIENDO DIFERENTES

Buenos días estimados hermanos/as, bendiciones en el nombre de Cristo

¿De qué manera somos diferentes a los demás? Mucha gente busca asemejarse a otros, en especial, a quienes tienen cierta fama o reputación. Pero, los creyentes son llamados a ser diferentes. Entonces, volvamos a la pregunta inicial, ¿somos diferentes? Habrá quienes digan que, van a la iglesia, no hacen mal a nadie, no fuman, no toman, no hablan malas palabras, etc. Pero, hay mucha gente en el mundo que no son cristianos, incluso que pertenecen a otra fe y, sin embargo, tampoco practican esas cosas, por lo tanto, en tal caso, no somos diferentes a ellos. Tal vez, pensamos en como manejamos nuestras emociones, allí radica la diferencia; pues bien, hay mucho que asumen una disciplina severa en cuanto al control de sus emociones, por lo tanto, no somos diferentes a ellos tampoco. Hay quienes son personas que lo dan todo en obras de caridad para ayudar al necesitado; bueno, hay ateos que hacen lo mismo, por ello, tampoco esto marca una diferencia. A fin de cuentas, no somos tan diferentes a los demás; al contrario, nos parecemos más de la cuenta. Pero, ¿por qué? ¿Cómo es que debiendo ser muy diferentes, en cambio terminamos siendo más bien muy semejantes a los otros?

Lo que marca claramente la diferencia entre unos y otros es la siguiente realidad “¿quién tiene el control de nuestras vidas?”. En la mayoría de los casos, la gente tiene o quiere tener el control de su vida, en forma absoluta o parcial, pero, algún tipo de control. Esto nos da un sentido de seguridad en lo que hacemos y como somos. Pero, ceder el control de nuestras vidas a alguien, es visto como un acto de renuncia, de debilidad, de auto esclavización o debilidad en el carácter; así que, se busca hacer siempre todo lo contrario. Pero, cuando Pablo escribió a los Gálatas y les dijo “Andad en el Espíritu”, no quiso decir, “andad espiritualmente”. Los budistas andan espiritualmente, pero, no creo que Pablo haya tenido en mente el andar de un espiritualista. No; Pablo dijo que nuestra conducta debe ser gobernada por el Espíritu de Dios. El apóstol agrega también “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” Gal. 5:25. Note que no dice “Si vivimos en el Espíritu” sino “por el Espíritu”. La diferencia no la hacemos y no la haremos jamás nosotros, pues, muchos actúan de forma semejante cuando se trata de la devoción religiosa; es este sello del Espíritu de Dios lo que nos hace diferentes. Por lo tanto, no busquemos compararnos con otros en cuanto a conducta, sino, dejar que Dios haga la diferencia en nosotros. Entonces los otros comenzarán a tomar nota que no somos iguales. Ahí comenzarán las diferencias. En esta semana, permita que el Señor lo haga una persona diferente y le aseguró que los demás, comenzarán a tomar nota. Considérelo.

El Pastor


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